Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
E-mail

firma_julio_romero_torres  El pintor de la mujer andaluza

 

1julio_romeroCórdoba, 1874 - 1830

Julio Romero de Torres nace en Córdoba, el 9 de noviembre de 1874, en un hogar cuyo ambiente social, cultural y especialmente artístico marcará la trayectoria de casi todos los miembros de la familia.
Su padre, el pintor romántico Rafael Romero Barros, nacido en Moguer, había llegado a la ciudad, en 1862, como conservador del Museo de pinturas, y se había instalado en una vivienda, aneja al mismo, con su esposa sevillana Rosario de Torres Delgado.
En este ambiente crecieron los ocho hijos del matrimonio rodeados de las salas del museo y las aulas de la Escuela y Conservatorio de Música, también instalado en el mismo recinto.

A través de su padre y de sus hermanos mayores, Julio va encauzando su vocación artística y se va integrando en el ambiente cultural de Córdoba. Poco a poco iría también acercándose al ambiente de Madrid, de cuyos círculos más selectos llegará a formar parte con el paso de los años, introducido por Valle-Inclán.

Tras estos primeros años de formación ligada al entorno familiar, comienza a recibir tempranos reconocimientos a su labor como pintor.
En 1888, con catorce años, recibe el primero de los premios que se le tributarían en su vida, una medalla de segunda clase en un certamen de la Escuela Provincial de Bellas Artes.
En torno a 1890, el paisaje, empieza a manifestarse en su pintura.
Durante sus primeros años de aprendizaje mantiene constante una intensa dedicación al dibujo, técnica que continuará durante toda su vida.
A partir de 1896, Romero de Torres participa en la restauración de los artesonados de la Mezquita-Catedral.
En 1913 será nombrado vocal del patronato del museo, en cuyo edificio había nacido y para el cual trabajará, a partir de 1914, en la catalogación y restauración de sus colecciones, y será nombrado ayudante del director.

Continúa sus colaboraciones en publicaciones periódicas de ámbito cordobés o nacional, como Crónica del sport, Zig-Zag, Gran Vía, El Imparcial, La Correspondencia de España, El toreo cordobés, Diario de Córdoba, La Unión de Córdoba o La Feria de mayo en Córdoba, ilustradas con bellísimos dibujos y pinturas.

jrt_boda_fca_pellicerRomero de Torres con su esposa, el día de su boda.El cambio de siglo representa un momento definitivo en su vida. El 30 de octubre de 1899 contrae matrimonio con la corbobesa Francisca Pellicer López con la que tendrá tres hijos.
Ese mismo año, obtiene una plaza de auxiliar gratuito de Colorido y Composición en la Escuela Provincial de Bellas Artes de Córdoba. Carrera docente continuada, más tarde en Madrid, al ser nombrado, en 1916, profesor de Dibujo del Antiguo y Ropaje en la Escuela Especial de Pintura, Escultura y Grabado, actualmente Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Su integración en la vida cultural de Córdoba va consolidándose en torno a la Academia de Ciencias, Nobles Artes y Bellas Letras, al Ateneo y a la Sociedad Económica de Amigos del País, y con la asistencia a las diversas tertulias literarias y artísticas que se celebraban en la ciudad, en los cafés Político, Suizo, Gran Capitán y San Fernando. Se convierte en asiduo visitante del Club Guerrita, La taberna el Bolillo y La Casa o Círculo de Labradores.

En torno a 1900 su paleta alcanza uno de los momentos de más intenso luminismo de toda su producción.

Realiza un viaje a Marruecos. Acompañado de su hermano Enrique y unos amigos, pasa parte del verano de 1903 en Tánger. De esa estancia han quedado muchos datos gracias a la correspondencia, fotografías y bocetos.

Durante el verano de 1904, visita París, Londres y los Países Bajos. A diferencia del viaje anterior, no queda constancia de obras o bocetos realizados en su periplo europeo, pero sí de curiosos detalles del viaje recogidos en las tarjetas postales que enviaba a su familia.

Tras la instalación en su estudio madrileño vuelve a las exposiciones nacionales, a las que no concurría desde hacía varios años

Paralelamente, se dedicó a una actividad que gozó de gran interés entre sus contemporáneos:
el diseño de originales para carteles.

cartel_feria_cordoba_1902Cartel Feria de Córdoba, 1902.      cartel_cordoba_1912Cartel de 1912. Museo JRT, Córdoba.

Consciente de la difícil situación política, junto a otros artistas e intelectuales españoles, en 1914, apoya con su firma el manifiesto de los aliadófilos con motivo de la primera guerra mundial.

En 1915, Romero de Torres se establece en la madrileña Carrera de San Jerónimo e instala su estudio en el  Palacio de Longoria, famoso edificio modernista actualmente sede la Sociedad General de Autores.

Fue jurado de un concurso de carteles, materia en la que tenía dilatada experiencia, convocado por el diario El Fígaro. Inmerso en esa popularidad, la Comisión Organizadora del festival taurino en beneficio de las víctimas del "Desastre de Annual" en 1921, le encarga el cartel anunciador de la llamada Corrida patriótica que se celebraría en Madrid el 26 de septiembre de 1921

1922 será un año de intensa actividad. Expone en Venecia y sigue pintando. Sus relaciones sociales se multiplican y diversifican: participa en diferentes homenajes en honor de sus amigos.

Se le rinde un entrañable homenaje en el Hotel Ritz de Madrid, al que asiste el cordobés José Sánchez Guerra como Presidente del Gobierno y un mes después se procede a su nombramiento por parte del Ayuntamiento de Córdoba de "Hijo predilecto de la ciudad".

En 1923 la reina María Cristina visita su estudio madrileño, como hizo su hijo Alfonso XIII, al año siguiente, en su visita a Córdoba. También entonces se le concede la medalla de la Cruz Roja, aunque sobre todo hay que reseñar de qué manera, en estos momentos, continúa su ya demostrado interés por el flamenco, como se manifiesta en buena parte de sus pinturas

Su interés por el cante se perpetúa cuando es nombrado miembro del jurado del Concurso de Cante Hondo celebrado en 1925 en el Teatro Pavón de Madrid y en la temática o iconografía de algunas de sus pinturas.

jrt_familiaLa madre del pintor, Rosario de Torres, con sus hijos, Julio -a su izqda.- y Enrique -a su dcha- y su sobrino Rafael. Ca. 1926.

Hacia 1929, la progresiva muerte de algunos de sus amigos y los síntomas acentuados de su enfermedad hacen mella en el ánimo y en la salud de Romero de Torres, que retorna a Córdoba para residir en la vivienda del Museo de Bellas Artes donde continuaba su familia.

El pintor en su estudioEl pintor en su estudio.

Recibe en estos momentos algunos homenajes y participa en los rendidos a sus amigos, como la exposición dedicada a los hermanos Álvarez Quintero.

Su participación en el pabellón de Córdoba de la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929  tuvo una trascendental importancia. Se presentaron veintiocho pinturas suyas, en una sala monográfica decorada por su hermano Enrique con lujosas telas diseñadas en el taller veneciano de Fortuny e inaugurada una vez comenzado 1930, pocos meses antes de su fallecimiento.
Obtuvo un reconocido éxito como demuestra el hecho que el doctor argentino Arturo Uriarte insistiera, una y otra vez, en adquirir algunas de las pinturas expuestas, lo que consiguió finalmente, por un monto total de cien mil pesetas, y lo llevó a un póstumo agradecimiento al pintor, al que regaló "una soberbia y monumental corona de laurel artificial esmaltado con grandes cintas moradas"

Por entonces, el maestro sigue teniendo numerosos encargos, lo que, unido a su deteriorado estado de salud, le hace rechazar el ofrecimiento del Ministerio de Instrucción de Bolivia para dirigir, junto a su amigo Valentín de Zubiaurre, la Academia de Bellas Artes de Potosí.
Un nuevo viaje al final de su vida y una nueva ilusión que no llega a ver cumplida, ya que su enfermedad hepática se agrava de manera irreversible. Dicen que sus últimas palabras fueron:

"[...] quitadme esa luz tan cruda. Me hace daño. Además, estropea la que llega del jardín, tan suave"

Sean ciertas o no estas palabras, la luz del jardín de su casa cordobesa en el Museo de Bellas Artes preside su vida, está presente en muchas de sus pinturas y, desde luego, bien pudo acompañarlo en sus momentos finales, cuando fallece el 10 de mayo de 1930.

 

museobellasartes cordobaMuseo Bellas Artes de Cordoba.   busto_jrt