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"La pintura española se moderniza"

 

En toda Europa, durante la última década del siglo XIX, el academicismo realista fue perdiendo su hegemonía en favor de nuevas tendencias procedentes de Bélgica y de Francia. Simbolismo, modernismo, impresionismo y puntillismo, fueron algunos de los "ismos", denominaciones que los críticos fueron dando a esos cuadros que se alejaban de las formas de la naturaleza, y de los agradables temas y composiciones clásicas.
A Bruselas y París acudieron a estudiar unos artistas catalanes y vascos, que desde sus relaciones de amistad y algunas coincidencias temáticas y estilísticas, promovieron una renovación sin precedentes en la historia de la pintura española.
En la lucha por ganar el favor de los clientes, y los galardones oficiales, compitieron con otros artistas provenientes, principalmente, de Valencia y Andalucía, que habían estudiado en Madrid y Roma, y que estaban más apegados al realismo. Sin embargo, ni unos ni otros llegaron a desarrollar nuevos movimientos estilísticos de origen español.

Cleo de Merode Benedito 1910Cléo de Mérode, 1910. Manuel Benedito. Colección Santanderbodas_rabasf_SotomayorComida de Bodas en Bergantiños, 1917. Álvarez de Sotomayor, RABASF, Madrid

Cronológicamente, un primer núcleo se fue formando alrededor de Joaquín Sorolla (1863-1923), maestro a su vez de Manuel Benedito (1875-1963), otro  valenciano de estilo realista, que no siguió ni los temas ni los tonos de su mentor. Ambos, junto con el gallego Fernando Álvarez de Sotomayor (1875-1960), tuvieron en común el haber estudiado en la Academia Española de Bellas Artes de Roma; circunstancia que influyó en sus planteamientos estéticos. La mayor parte de sus carreras artísticas las desarrollaron en Madrid, ocupando diversos cargos en las instituciones artísticas oficiales y realizando encargos para el Estado y la Familia Real.

Otros artistas realistas, de formación y temáticas locales, provinieron de Andalucía. En el estudio granadino de José Larrocha se formaron José María López Mezquita (1883 - 1954) y José María Rodríguez-Acosta (1886 - 1941), que llegaron a gozar de cierto prestigio internacional.

                                figura femenina en verde ca. 1933. rdgez acostaFigura femenina en verde, ca. 1933. Rodriguez-Acosta escena lopez mezquitaGitanas. López Mezquita 

El cordobés Julio Romero de Torres (1874 - 1930) también se formó en su propia ciudad, aunque pronto adoptó unos rasgos modernistas y simbolistas para sus retratos de mujeres y sus carteles publicitarios, acabando su carrera en Madrid.

En lás útimas décadas del siglo XIX Bruselas y París fueron atrayendo a los jóvenes talentos que antes iban a Italia, especialmente a Roma, a estudiar el arte. Los pioneros fueron dos artistas "cantábricos" asociados a la ciudad de Bilbao, que decidieron cada uno por su cuenta ir a estudiar a Bruselas:

cabal muerto ca. 1898. iturr. mncars madCaballo muerto, ca. 1898. Iturrino. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, MadridDarío de Regoyos (1857-1913) que acudió en 1879, y Francisco Iturrino (1864-1924) que se trasladó allí cinco años después. Regoyos fue quien lideró a los pintores vascos formados en París y defensores de postulados no academicistas frente al grupo de pintores realistas que controlaban la Academia de Bellas Artes de San Fernando (Madrazo, Sorolla, Benedito y otros), los Premios nacionales y encargos estatales.

A París acudieron a formarse dos pintores catalanes y un vasco: Ramón Casas (1866- 1932) comenzó a pasar temporadas en la capital francesa y, en 1891 y 1889, se le unieron Santiago Rusiñol (1861 - 1931) e Ignacio Zuloaga (1870 - 1945); este último había pasado previamente una breve estancia de estudios en Roma, en cuyo ambiente no se encontró a gusto. Los tres acabarían viviendo juntos, aunque se decantarían por estilos diferentes
 
El regreso a Barcelona de Casas y Rusiñol propició la divulgación de la pintura modernista en la ciudad catalana, especialmente a través de la tertulia de Els Quatre Gats (un hostal que gestionaron conjuntamente) y las veladas modernistas del Cau Ferrat (la residencia de Rusiñol en Sitges).
A Casas y Rusiñol estuvieron vinculados Joaquín Mir (1873 - 1940), Isidro Nonell (1872 - 1911) y Ricardo Canals (1876 - 1931). Debido al colorismo de su pintura juvenil, se les conoció como El Grupo del azafrán. Mir mantuvo su colorismo y estética modernista a lo largo de su carrera, en tanto que Nonell fue un exponente de la "Pintura negra" y Canals se mantuvo fiel a unos trazos poco concretos,  impresionistas.

            Esperando la sopa 1899 isidre NonellEsperando la sopa, 1899. Isidre Nonell. Museo de MontserratRicard CanalsFiesta, Rocard NanalsJoaquin MirPaisaje. Joaquím Mir

Años después, otros dos participantes de dicha tertulia, el uruguayo Joaquín Torres García (1874 - 1949) y el malagueño Pablo Picasso (1881 - 1971) pasarían a ser maestros vanguardistas, y máximos representantes del arte No-objetivo.

tormenta en la playa ca. 1925-30Tormenta en la playa, 1925. Anglada Camarasa. Aeropuerto de Palma de Mallorca, Col. AENA

Otro artista barcelonés destacado, aunque no asociado personalmente a los anteriores, fue Hermenegildo Anglada-Camarasa (1871 -1959). Pintor formado en Barcelona, inicialmente cultiva un estilo naturalista. Aficionado a los colores vivos y los motivos orientales, desde principios de siglo XX residirá en París lo que acentua su tendencia al modernismo y será considerado un representante del arte suntuario y de la Belle Époque. Fue uno de los artistas españoles de mayor éxito internacional y que más activamente participó en los movimientos artísticos europeos. Sin embargo, su fama y reconocimiento estuvo sujeto a numerosos altibajos a lo largo de su vida.

En la madrileña Academia de Bellas Artes de San Fernando estudiaron dos hermanos sordomudos vizcainos, Valentín y Ramón Zubiaurre, así como el pintor santanderino José Gutiérrez Solana (1886-1945) quienes, en lugar de seguir la estética de sus maestros, optaron por tomar como referente a Ignacio Zuloaga:

xto sangre izEl Cristo de la Sangre, 1911. Ignacio Zuloaga. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid.colores oscuros, búsqueda del carácter del personaje a través de su interacción con el paisaje, cuadros que presentan tipos y situaciones duras, y el áspero paisaje castellano como marco. En resumen la estética que la generación del 98 plasmó en sus textos.  Al mismo planteamiento llegaron el vitoriano Gustavo de Maeztu (1887 - 1947) - que estudió en París y fue amigo de Picasso, hasta romper con él - y Ricardo Baroja (1871-1953), un artista autodidacta que emprendió su carrera de forma tardía, combinando la pintura con la escritura y el grabado.

En éste último grupo de pintores se produce una reivindicación de las temáticas, las grandes composiciones de personajes con carácter, el claroscuro y el color negro, tan propios de los grandes maestros de la escuela española de pintura, como Velázquez, El Greco, Ribera y Goya, a quienes estos artistas reivindicaron. De alguna forma, fue un colectivo de pintores "castizos", que decidieron enfrentarse a las nuevas tendencias del arte no objetivo, al impresionismo de temática amable de Sorolla y sus seguidores.

Este periodo de renovación en la historia de la pintura española fue acentuado por algunos artistas que empezaron en la figuración y que evolucionaron hacia planteamientos vanguardistas.

Texto de Ignacio Suárez-Zuloaga.

VIDEO SOBRE EL PERIODO PREVIO: LA PINTURA DE HISTORIA.

VIDEO DE LOS QUATRE GATS Y EL CÍRCULO DE SANT LLUCH.