Web modernismo 98 y 14

logo_zuloaga
E-mail

maeztu_ram_firma El pensador apasionado

 

maeztu_ca_1930_alfRamiro de Maeztu, ca. 1930. Foto Alfonso.Vitoria, 1874 - Aravaca, Madrid, 1936

Ramiro de Maeztu Whitney, el periodista e ideólogo más destacado del pensamiento monárquico, tradicionalista y católico del siglo XX, fue, en palabras suyas, "un niño altanero y feliz".
Vino al mundo en la hermosa ciudad de Vitoria, de padre cubano de origen navarro y ascendencia alavesa, Manuel de Maeztu Rodríguez, y madre anglofrancesa, Juana Whitney, nacida en Niza - ciudad perteneciente por aquellos tiempos al Piamonte - e hija del cónsul británico.
Los padres de Ramiro habían recalado en Vitoria, en el curso de un viaje a España para conocer la tierra de los antepasados de Manuel, y les sorprendió la última Guerra carlista de modo que tuvieron que permanecer en el País Vasco de forma imprevista. Un año más tarde, el 4 de mayo de 1874, tuvieron al primogénito, Ramiro. La ante víspera, los carlistas habían levantado el Sitio de Bilbao, suceso de gran resonancia en Unamuno, y, a finales de año, triunfaría el Pronunciamiento de Martínez Campos, preludio de la Restauración borbónica.

familia_maeztuJuana Withney, sentada en el centro, rodeada de su familia. De izqda. a dcha. y detrás sus hijos Ramiro, Ángela, Gustavo, Miguel y María.

La familia se incrementó con otros cuatro hijos: Ángela, Miguel, María, pedagoga, discípula de Unamuno y Ortega y responsable de la Residencia de señoritas, complemento de la Residencia de estudiantes, y el benjamín Gustavo, pintor notable a quien debemos un retrato de Ramiro muy difundido. Su obra plástica se custodia en el museo del cual es epónimo en la histórica ciudad navarra de Estella, cuyo cementerio acoge, asimismo, el panteón familiar.
Los hermanos Maeztu recibieron, en la infancia, una instrucción rica y esmerada junto con la reglamentación de una disciplina severa. Hasta que la marcha del padre a Cuba, primero, y su muerte, después, les acarreó la consiguiente ruina familiar, gozaron de múltiples atenciones. Súbitamente, ha descrito con su pluma vivaz y amena Ramiro en Juventud menguante, de 1904, desaparecieron los profesores particulares, las clases de esgrima e idiomas y, de varios criados, pasaron a tener una única y fiel sirvienta.

A raíz del brusco cambio acaecido en el seno de la familia, la formación del intelectual vasco adoleció de un autodidactismo del que se quejó más de una vez públicamente, acaso para captar la comprensión a sus lectores.
Ramiro viajó mucho por razones profesionales, familiares y temperamentales. Residió en París, donde comenzó estudios de Comercio nunca concluidos; pasó unos años en Cuba, entre 1891 y 1894, desempeñando diversos oficios, además del de soldado, de lo más variopintos. Uno de ellos fue el de lector en voz alta en una fábrica de tabacos de la Habana. En el artículo "Juan José en Londres", publicado en La Correspondencia de España, Madrid, 14-VIII-1908, magníficamente construido, dejó constancia de tal experiencia. Su firma era habitual en el periódico de Ortega Munilla El Imparcial; escribió para Diario Universal, Vida Nueva, El Socialista, Germinal, El País, entre otros, convirtiéndose, en afirmación feliz de Andrés de Blas (1993), en un verdadero "jornalero de la pluma".
Estuvo en Marburgo el año de 1910 estudiando a Kant con los profesores neokantianos Hermann Cohen, Paul Natorp y Nicolai Hartmann, y durante su estancia coincidió, algún tiempo, con Ortega y Gasset.
r_maeztu_london_1907En Londres, 1907.Londres lo acogió durante quince años, desde el 1905 al 1919, en calidad de corresponsal de diversas publicaciones: la Correspondencia de España, Nuevo Mundo y Heraldo de Madrid. Allí frecuentó a grupos fabianos y del llamado socialismo gremial ( guild socialism), y mostró especial afinidad por los últimos.
Contrajo matrimonio con una inglesa llamada Mabel Hill de la que tuvo a su hijo único, Juan Manuel.
Entre medias, durante la Primera Guerra Mundial, trabajó de corresponsal en Italia y, según confesión propia, lo que vio a lo largo de esta contienda indujo en él el giro hacia el tradicionalismo al paso que abandonaba el pensamiento anarquizante y nietzscheano de sus años mozos -aunque no su ardor- y las simpatías por el socialismo reformista de cuño fabiano. De todo ello dio cuenta en varios escritos de rectificación y palinodia, por ejemplo, "Razones de una conversión", aparecido en Acción Española el 1 de octubre de 1934.
Al regreso de Inglaterra, reside unos meses en Barcelona afianzando allí sus lazos con Eugenio D'Ors, quien pasó, asimismo, por una crisis de índole religiosa y una búsqueda existencial de la autoridad.
En Argentina conoce y trata al sacerdote vasco Zacarías de Vizcarra, padre de la voz Hispanidad, en torno a la cual edifica Maeztu uno de los puntales de su pensamiento.
rmaeztu_embajEmbajador de España en Buenos Aires. Foto Virgilio Muro.Durante el gobierno de Miguel Primo de Rivera desempeñó el cargo de embajador de España en Buenos Aires desde diciembre de 1927 hasta que presentó la dimisión, el día 28 de marzo del 1930, a raíz de la muerte del general.
Unos meses antes de partir rumbo a la Argentina, escribe una carta al director del diario liberal El Sol comunicándole que da por concluida su colaboración; a los dos días, comienza a escribir en La Nación, periódico próximo al general Primo de Rivera.
Fue, por añadidura, diputado por Guipúzcoa en las filas de Unión Regionalista Guipuzcoana.
Maeztu fue miembro de las Reales Academias de Ciencias Morales y de La Lengua Española, en cuya recepción leyó un discurso que versaba sobre "La brevedad de la vida en nuestra poesía lírica".
El 28 de octubre de 1936, de madrugada, fue asesinado, con otros treinta detenidos, junto a la tapia del cementerio de Aravaca, tras una extracción masiva de presos - llamadas en el argot "sacas"-, de la cárcel de Ventas, donde estr_maeztu_mayoraba recluido desde finales de julio, cuando unos milicianos republicanos lo detuvieron hallándose de visita en casa de su amigo Vázquez Dodero. Estaba escribiendo una obra titulada "En defensa del espíritu" de la que ya se habían publicado algunas entregas en la revista Acción Española, publicación que dirigió desde el número 28, de marzo de 1934, hasta junio de 1936.
En vano intercedieron por su liberación las embajadas inglesa y argentina.
Las últimas palabras de Ramiro ante quienes se disponían a matarlo fueron, si la leyenda es cierta:
"Vosotros no sabéis por qué me matáis, pero yo sí sé por qué muero: para que vuestros hijos sean mejores que vosotros".