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Viene al mundo en Vilanova de Arousa (Pontevedra) en el seno de una familia acomodada. Ésto se debe a que los apellidos se empleaban con gran libertad, fundamentalmente debido a cuestiones de herencia. La forma "del Valle-Inclán" fue la que su padre y hermanos emplearon de manera sistemática. Como estudiante de Leyes en Santiago de Compostela, carrera por la que no siente el menor interés y que no terminará, comienza a dar sus primeros pasos literarios en publicaciones locales en 1888. Pocos años después (1892) realiza su primer viaje a México donde trabajará como periodista. Una experiencia fundamental en su formación como escritor pues conoce un movimiento literario que le marcará profundamente: el modernismo. En mayo de 1893 regresa a Galicia donde dará fin al primero de los libros que conocemos -hay otro proyecto anterior, El gran obstáculo, que no vio la luz - titulado Femeninas (1895). A finales de 1899, en una discusión de café, recibe un golpe en el brazo izquierdo. La herida, en apariencia insignificante, era una fractura complicada que por no ser tratada adecuadamente, provocó una grave infección y finalmente la amputación del brazo. Basta analizar su producción entre 1900 y 1902 para comprobar que triplica la de los cinco años anteriores. Si bien la publicación de las Sonatas (de 1902 a 1905) le dio fama como autor literario, económicamente le reportó muy pocos beneficios, si es que los tuvo. Vivió fundamentalmente de las colaboraciones en prensa, particularmente en el prestigioso diario madrileño El Imparcial, textos que él mismo recortaba para ajustarlos al espacio concedido y para satisfacer la censura que ejercían las publicaciones de la época. En 1907 contrae matrimonio con la actriz Josefina Blanco Tejerina, su compañera y colaboradora durante muchos años. Josefina se encargó de copiar a mano y poner en limpio los originales de su marido además de corregir las ediciones. Y por fin, el triunfo. En 1908 su primer volumen de La trilogía de la guerra carlista es un éxito de ventas. Valle-Inclán había sido, como muchos otros, su propio editor en sus primeros libros, pero lo que le distinguió fue que, con muy escasas excepciones, continuó con esa manera de trabajar toda su vida: compraba el papel, solicitaba dibujos para decorar sus ediciones, contrataba la imprenta, y finalmente vendía la edición a diversos libreros. Ésto le permitió una mayor libertad en el diseño de sus libros y también mayores ganancias, pero a la larga perjudicó a su obra, pues al carecer de una editorial que promocionase sus libros apenas existieron traducciones de sus ediciones durante su vida.
La familia Valle-Inclán regresa a Madrid en 1926. Es un autor reconocido y sobre el que circula un amplio anecdotario que logrará oscurecer su vida real. Innovador teatral con proyectos como El mirlo blanco o El cántaro roto, sin embargo apenas verá en los escenarios el estreno de sus obras Tras la separación de su esposa y la quiebra de la compañía CIAP, Valle-Inclán se encuentra en una terrible situación económica. Sus amigos en cargos políticos de la república le conseguirán dos nombramientos, el último de ellos como Director de la Academia de España de Bellas Artes en Roma. Desencantado con esta labor, enfermo y cansado, regresará a Santiago de Compostela para tratarse en el sanatorio de su amigo Manolo Villar, donde fallecerá el 6 de enero de 1936. (Texto: Joaquín del Valle-Inclán Alsina)
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